Ciudades más inteligentes para la nueva normalidad: mejora de la infraestructura tras la pandemia

Nicholas Church - Schréder Hyperion
Nicholas Church
Global Business Development Manager for Smart Cities

Las ciudades han atraído a las personas durante milenios. Centros para las ideas, la creatividad y las relaciones, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, y el 68% vivirá en ciudades en 2050, según las previsiones de la ONU. El brote epidémico mundial de COVID-19 ha cambiado la forma en la que vivimos, trabajamos y jugamos, y aunque la vida urbana sigue teniendo un indudable atractivo, muchos centros urbanos se han replanteado profundos cambios en sus infraestructuras y buscan reinventarse a medida que la gente abandona las medidas restrictivas

Desde despejar las aceras para facilitar la distancia social a escalonar los horarios de entrada en colegios y oficinas, la pandemia ha sido una oportunidad para intentar hacer las cosas de forma diferente. Los nuevos sistemas de iluminación pueden ayudar a que algunos de los cambios positivos se hagan permanentes integrando todo, desde puntos de carga de vehículos eléctricos a la infraestructura 5G. Mientras las ciudades consideran adaptar su infraestructura en este punto de inflexión, Nicholas Church, director internacional de desarrollo de negocio para ciudades inteligentes, nos explica su punto de vista sobre lo que puede lograr la iluminación.
 

Empecemos con una visión de conjunto: ¿de verdad la gente está abandonando las ciudades?

Muchos artículos sugieren que las ciudades van a cambiar completamente, pero yo lo veo más como una aceleración de tendencias existentes. Se trata más bien de que la gente habitará en las ciudades de forma diferente. Ha habido personas que han dicho «un momento, durante la COVID nos hemos ido a vivir con mis padres al campo y hemos estado más felices». Cuando la gente se establece y tiene hijos, disponer de espacio, o de un jardín, es más importante. Básicamente, durante la pandemia también nos hemos dado cuenta de que no es necesario estar en la oficina cinco días a la semana, sino que ir una vez a la semana para unas cuantas reuniones es más productivo. Es probable que la COVID acelere este modelo. 

Al mismo tiempo, no cabe duda de que en las ciudades es donde suceden las cosas: se conoce gente, es estimulante, se tienen ideas. Esto significa que vamos a asistir a una revolución más rápida de la movilidad al modificarse el equilibrio entre la gente trabajando desde casa y trabajando en la oficina. Esto ya estaba sucediendo, pero se ha acelerado. La forma en que se desplaza la gente va a evolucionar; quizá haya menos congestión en horas punta.

Lighting infrastructure can help cities become smarter and more sustainable


Entonces, ¿la gente se mueve de forma distinta?  

Sí. Evidentemente, va evolucionando a medida que la gente se desplaza fuera de hora punta; la gente entra y sale de las ciudades en horas valle, quieren evitar las aglomeraciones. Según vamos superando la COVID nos damos cuenta de que necesitamos estar juntos para revitalizarnos, y esto es realmente importante. 
Pero, desde mi punto de vista, existirá un punto medio con el que estaremos conformes, que será el de juntarnos cuando sea necesario, pero viviendo un poco más en el campo o en las afueras. Y esto significa un cambio en los patrones de iluminación que refleje los flujos reales de personas.

A medida que la iluminación se vuelve más inteligente, esta se controla con una plataforma. Podemos integrar sensores, desde un simple sensor PIR a sensores inteligentes o una cámara de edge computing capaz de detectar personas que esperan, un tren que llega saliendo de un túnel o condiciones meteorológicas: hay un montón de formas de hacer que la iluminación sea inteligente. Se trata de crear lugares, hacerlos confortables y acogedores, y también de ahorrar energía, incluso cuando los usos sean diferentes después de la COVID.
 

Esto puede implicar formas innovadoras de medir las cosas, ¿no?

Sí, desde luego. Por ejemplo, el Bois de la Cambre es un bosque dentro de la ciudad de Bruselas, al sur del centro. A veces la carretera que lo atraviesa va muy transitada, mientras que en otros momentos puede estar prácticamente vacía —y no querríamos molestar a la flora y a la fauna en instantes de tranquilidad—. Hemos conectado las luminarias de allí a una API de un sistema de tráfico en línea, con lo que somos capaces de adaptar la iluminación en función del tráfico en tiempo real sin necesidad de instalar sensores en las luminarias ni en la carretera. Esto supone un enorme ahorro en mantenimiento y en interrupción por la instalación. Es un caso de uso de datos anónimos de libre disposición que facilita un poco la vida a las personas.

Bois de la Cambre - Bruxelles - CITEA dimming 50%

Todo esto está creciendo, y hemos estado desarrollando proyectos como este durante toda la pandemia. Gracias a los teléfonos móviles, sabemos cuánta gente hay y podemos adaptar la luz directamente.
 

Gestionar los flujos de peatones y ahorrar espacio son ahora grandes problemas para las ciudades, ¿no es así?

De nuevo, esta una tendencia que se ha venido implantando lentamente y que ahora se acelera. Las ciudades utilizan el espacio de forma diferente, y quizás estén pensando en que las aceras tienen que ser más amplias. Queremos tener calles despejadas y evitar que haya zonas incómodas o abarrotadas. Las calles peatonales significan mejorar la inteligencia de la infraestructura, y una columna inteligente como la SHUFFLE puede ser muy útil. En lugar de una especie de árbol de Navidad espantoso, con piezas sobresaliendo, señales, cámaras y luces por todas partes, tenemos una columna esbelta, inteligente y preparada para el futuro. 

Una de las razones claras para hacerlo así es ahorrar energía, pero también tiene que ver con la seguridad, con tener calles más pulcras. Y la iluminación está conectada a la red eléctrica, está en todas partes. Podemos utilizarla como base para otras tecnologías. Replantearse las calles al final de la COVID ha liberado su potencial. Las plazas de aparcamiento se están utilizando para ampliar las terrazas de las cafeterías porque solo nos podemos sentar afuera, así que hay que ampliar la Wi-Fi. ¿Por qué no pone la ciudad algo de Wi-Fi en las calles con una red inteligente? Los espacios exteriores se están usando de forma diferente y estamos hablando con los socios sobre sus necesidades actuales.
 

Al mismo tiempo, hay una gran demanda de Internet, ¿verdad?

Por supuesto. Con el trabajo remoto y las reuniones virtuales durante el confinamiento, ha habido una explosión de la demanda de ancho de banda. Y la práctica del trabajo remoto parece que va a quedarse, como en el Reino Unido, donde los 50 mayores empleadores van a adoptar modelos de trabajo híbridos. La realidad para mucha gente es que no tienen cable de fibra óptica en casa, se arreglan con 4G, así que tenemos que pensar en el eslabón que falta. 
Ya sea la siguiente generación de red móvil o Internet por satélite, la infraestructura de iluminación puede ayudar a las ciudades a desarrollar conectividad

Para ampliar la red móvil existente y que integre la tecnología más reciente, las ciudades necesitan más antenas. El 5G no tiene nada de mágico, lo que hay detrás es un modelo de datos ligeramente más eficiente para comunicar información a través de una red, y más postes. Los postes y antenas pueden ser bastante antiestéticos, pero podemos ayudar a que las ciudades los integren ordenadamente en la iluminación, en lugar de tener más columnas desorganizadas por los edificios. Es parte de lo que hace tan emocionante trabajar con las ciudades, pensar en lo que necesitan para seguir creciendo.
 

Así que se trata realmente de cómo la iluminación puede ayudar a reformular las ciudades tras la pandemia...

Exactamente. Al principio de la pandemia, las ciudades realizaron una fuerte inversión en tecnología para gestionar la crisis, pero según salimos de esta fase, necesitamos más soluciones de ciudad inteligente que nos posibiliten nuevas formas de vivir y trabajar. Hacer la transición hacia una economía circular de emisiones de carbono neutras tiene enorme importancia para las ciudades ahora, pero puede ser complicado saber cómo pasar de la jerga a los pasos concretos y palpables. Este cambio crea oportunidades y la infraestructura de iluminación puede desempeñar una función destacada para hacer las ciudades más habitables y sostenibles. En Schréder hemos estado creando ciudades en las que a la gente le encanta vivir durante mucho tiempo. Así que, ¡hablemos de lo que usted necesita!
 

Acerca del autor
Apasionado por construir un futuro sostenible, Nicholas se incorporó a Schréder Hyperion, nuestro Centro de excelencia para la ciudad inteligente, cuando este se inauguró en 2019 en Lisboa. Se dedica a desarrollar sistemas de control de la iluminación exterior que posibilitan a las ciudades la construcción de sistemas de iluminación FutureProof para proyectos de ciudad inteligente. Hoy preside el grupo de trabajo de marketing de UCIFI, cuyo objetivo es apoyar y hacer crecer la alianza UCIFI en su intento de romper barreras y hacer más abiertas las tecnologías de la ciudad inteligente. Nicholas estudió Ingeniería Civil en el Imperial College de Londres, hizo un Erasmus en Francia y ahora vive en Portugal.

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