Iluminación ornamental inteligente en el Puente del Tercer Milenio
Schréder revitaliza este icono de la ciudad Zaragoza con una solución lumínica sostenible y dinámica, que convierte la infraestructura en un símbolo cultural vivo
El puente del Tercer Milenio de Zaragoza, construido para la Expo 2008, es una emblemática pieza de ingeniería de la ciudad. Esta imponente estructura cuenta con seis carriles para el tráfico, dos para bicicletas y dos aceras, lo que la convierten en el mayor puente de arco de hormigón suspendido en el mundo entero.
El Ayuntamiento de Zaragoza está llevando a cabo un plan para revitalizar símbolos arquitectónicos de la Expo de 2008. Como parte de esta estrategia, buscaron darle un lavado de cara al puente del Tercer Milenio añadiéndole un innovador sistema de iluminación ornamental inteligente.
Este sistema permite iluminar el puente de forma más eficiente y agradable, pudiendo, además, dar una iluminación diferente en algunos días señalados del año. Esto es posible gracias al hormigón blanco del puente, el cual sirve de lienzo para nuestras 110 VALINTA MIDI, que cuentan con una paleta cromática altamente versátil, lo que permite a la ciudad ambientar el puente según eventos o fechas especiales.
Por el momento se han programado 57 escenas diferentes, entre las que se encuentran el rojo, por el día de San Valero, azul, por el día de Europa, azulado, por las víctimas del terrorismo, blanco y rojo, por el voluntariado, verde, por la lucha contra el cáncer, morado, por el 8M, arcoíris dinámico, por el día del Orgullo LGTBiQ+ y banderas como la de Aragón y la de España.
Con este nuevo proyecto, el ayuntamiento de la ciudad buscaba convertir la estructura en algo más que un mero elemento de utilidad arquitectónica buscaba ir un paso más allá, creando una experiencia sensorial y cultural de primer orden para los ciudadanos y visitantes.
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Esta nueva iluminación, además, supondrá un ahorro energético para la ciudad del 93% anual con respecto a la anterior, es decir, a una reducción de unos 19 745 kWh al año y evitará la emisión de 6,5 toneladas de CO₂. Como en todos nuestros proyectos, la sostenibilidad siempre es el eje principal sobre el que nos apoyamos.
En definitiva, el proyecto es una propuesta que destaca el poder transformador de la iluminación arquitectónica: un puente se convierte no solo en infraestructura funcional, sino en un elemento emocional, social y cultural que enriquece el entorno urbano y refuerza el valor simbólico del patrimonio.